Una niña actua de forma extraña en un restaurante y la camarera reacciona ASÍ. Maravilloso

Sucedió en 2013, Anna tomó a su hermana de 7 años, Arianna, para almorzar en un restaurante de Midvale, Utah. Arianna es autista, y le gusta que las cosas estén en un orden determinado en todo momento.

Las hamburguesas son la comida preferida de Arianna, de modo que cuando la camarera vino, Arianna estaba lista con su pedido. Pero tan pronto como llegó la hamburguesa, Anna notó que su hermana pequeña se negaba a comerla – lo que era muy extraño en Arianna. “¿Por qué no la quieres?“, preguntó Anna. Arianna dijo, “Está rota. Necesito otra que esté bien“. Anna se dio cuenta de que la hamburguesa estaba cortada por la mitad, y por lo tanto estaba “rota” para su hermana pequeña.

Cuando la camarera volvió a su mesa, Anna pidió otra hamburguesa y le explicó que Arianna tenía autismo. “Le dije a Lauren que sabía que sonaba raro, pero si pudiéramos pedir una hamburguesa adicional estaríamos encantados de pagar por ello porque no había nada de malo en la primera que había traído“, escribió Anna en un post que se ha hecho viral en Facebook.

La reacción de la camarera a la extraña petición fue absolutamente increíble, y es algo que nunca esperaba Anna …

Quiero compartir la experiencia que mi marido, mi hermana autista de 7 años y yo tuvimos hoy en las instalaciones de un restaurante de Chili’s en Midvale. Arianna, mi hermana pequeña, no perdió el tiempo cuando la camarera, Lauren, nos recibió en nuestra mesa. Arianna rápidamente pidió su hamburguesa con queso y pepinillos, patatas fritas y chocolate con leche antes de que Lauren pudiera incluso tomar nuestro pedido de bebidas. Lauren sonrió y dijo a Arianna: ‘¡Está bien! ¡Vuelvo con tu chocolate con leche!’

Cuando nos dieron nuestra comida me preguntaba por qué Arianna no tocaba su hamburguesa, pues habíamos ido a la ciudad precisamente por eso. Le pregunté, ‘¿Arianna vas a comerte tu hamburguesa?’. Ella calmadamente me dijo: ‘No, no la quiero’. ¡Pero si las hamburguesas con queso son sus favoritas! Como este comportamiento era muy extraño le pregunté: ‘¿Por qué no la quieres?’. Y me respondió: ‘Está rota. Necesito otra que esté bien’. Entonces me di cuenta de por qué no la estaba comiendo. Era debido a que estaba cortada por la mitad“.

“Es una niña con autismo, y tiene que tener ciertas cosas en un orden determinado en todo momento. Un ligero cambio en su rutina puede cambiar el curso del día al instante. Cuando Lauren volvió a vernos, le pregunté si podíamos pedir otra hamburguesa y que sólo tendría que añadirla a la cuenta final. Tenía una mirada de preocupación en su rostro por lo que le expliqué que Arianna tiene autismo, y que en su mente, si el queso, o cualquier otra cosa, está cortado por la mitad, ella piensa que está roto y no puede comerlo. Le dije a Lauren que sabía que sonaba tonto, pero si pudiéramos pedir una hamburguesa adicional estaríamos encantados de pagarla porque no había nada de malo en la primera que había traído.

Lauren fue muy dulce y sólo sonrió y se fue hasta Arianna, diciéndole: ‘¿Te he traído una hamburguesa rota? ¿Sabes qué? ¡Voy a tener que cocinar una nueva!’. Me encantó esto porque en lugar de limitarse a atender a la mesa, en realidad DIJO a Arianna lo que estaba haciendo. Si bien esto parece insignificante, diciéndole a Arianna lo que estaba haciendo, evitamos que se viniera abajo.

El gerente, Bradley Cottermole, entonces vino a nuestra mesa, se arrodilló, y le dijo a Arianna: “¡He oído que te hemos dado una hamburguesa rota! ¡Siento mucho eso! Estamos haciendo una hamburguesa nueva que no está rota. Te traeré algunas patatas fritas mientras estás esperando, ¿Vale?’

Un par de minutos más tarde, Lauren regresó a nuestra mesa con la segunda hamburguesa con queso. Arianna dijo: ‘¡OH GRACIAS! ¡Has reparado mi hamburguesa!’. Cuando Lauren se alejó, Arianna se sentó allí durante unos instantes mirando a su nueva hamburguesa. Parecía tener unos pensamientos profundos… Sólo la estaba mirando… Entonces dejó escapar un gran: ‘¡¡OH, te he echado de menos!!’ y comenzó a besar a la hamburguesa una y otra vez.

Mostré a Lauren esta imagen y le dije: ‘¡Creo que glorificaba la hamburguesa demasiado!! Ella se echo a reír, y le preguntó si podría mostrársela a su gerente. Regresó un minuto después y dijo que la había mostrado también a todos en la zona trasera de la cocina, y que todos ellos se habían reído. Yo estaba tan afectada por esta experiencia. Sobre todo porque conozco a gente que me ha dicho que llevar a un niño con autismo a restaurantes puede ser perjudicial“.

Me esperaba algunas cosas diferentes con este escenario basado en experiencias pasadas, pero NO me esperaba este tipo de reacciones y los gestos de compasión de Lauren y Bradley. Todo el mundo, desde la anfitriona hasta el chef, han desempeñado un papel en lo que la mayoría de la gente podría pensar que no es un gran problema. Pero la forma en que sucedió todo condicionó el resto de nuestro día.

Lo sé… una hamburguesa cortada por la mitad, literalmente, podría haber roto nuestro día. En este caso gracias a la profesionalidad de la gente de ese restaurante, hicieron que fuera un buen día. Y estoy segura de que Arianna animó al menos a uno de los empleados con su pequeña personalidad. Gracias.

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