Esta pareja tuvo un mal servicio en la cena. Lo que dejaron en la mesa SORPRENDIÓ al camarero

En algún momento u otro, todos hemos experimentado un mal servicio durante una comida o cena. Es totalmente comprensible estar molesto cuando estás hambriento y has estado esperando a que alguien venga a tu mesa y tome nota. ¿Qué puede ser peor que pasar por todo el proceso de espera de tu comida, sólo para que te llegue después fría o no de la manera que has pedido? Salir a cenar se supone que deber ser una experiencia cómoda y agradable por la que estamos dispuestos a pagar, por lo que es difícil que no nos moleste cuando un mal servicio hace que la experiencia sea todo lo contrario.

El 27 de septiembre de 2014, Makenzie y Steven Schultz tuvieron una experiencia culinaria que describen como “bastante terrible”. Esa noche, la pareja decidió cenar en el restaurante Kazoku Sushi en Cedar Rapids, Iowa (EEUU). Desde el principio, las cosas no fueron bien. Esperaron durante 20 minutos para tener simplemente las bebidas. Después las cosas no mejoraron, ya que tardaron 40 minutos en que les sirvieran el aperitivo y más de una hora para recibir el plato principal. Con un servicio de esa manera, ¿quién podría culparlos si lo hubieran dejado todo y hubieran salido por la puerta? Por lo que cuando llegó la factura y el momento de dejar la propina, la pareja sorprendió al camarero dejando una propina de 100 dólares para una factura total de 66,65 dólares.




Makenzie hizo una foto de la cuenta y la compartió en Facebook, diciendo: “Era muy obvio que la cuestión era que andaban cortos de personal, no era problema del camarero. Estuvo corriendo como un loco y nunca actuó molesto en ninguna mesa. En un momento dado contamos que atendía a 12 mesas, además de la barra. ¡Más que cualquier persona puede manejar!

Resulta además que tanto Makenzie como Steven habían sido camareros. De hecho la pareja se conoció por primera vez hace ocho años cuando ambos estaban trabajando como camareros en un restaurante. Sabían por experiencia lo que era tener que servir estando cortos de personal, y cómo a veces el mal servicio no siempre es culpa del camarero. “Mientras estaba sentada allí y lo veíamos correr arriba y abajo y se disculpaba por la espera, le dije a Steven… Wow, así solíamos estar nosotros sirviendo mesas. No lo echo de menos en absoluto. Nunca me ha gustaba ese trabajo “, dijo Makenzie.

Desde que dejaron sus trabajos de camareros, la pareja a tenido bastante éxito. Makenzie ahora trabaja como distribuidora de It Works Global – una compañía para el cuidado de la piel y la nutrición. Steve todavía trabaja en el sector de la restauración, pero ahora es el orgulloso propietario de un restaurante llamado BBQ This!. Han recorrido un largo camino para tener una vida digna, pero nunca han olvidado de dónde venían. “Sólo estoy compartiendo esto como un recordatorio para pensar en toda la situación antes de juzgar. Y siempre, siempre, siempre recordar de dónde se viene“, dijo Makenzie en su post.

Al publicar su experiencia en Facebook, su publicación se ha compartido más de 255.000 veces. En una entrevista con BuzzFeed, la pareja dijo que en realidad nunca buscaron tener reconocimiento por su post. Su objetivo era simplemente hacer que la gente considere todo lo relacionado con la situación antes de culpar a la persona que te sirve.

A continuación se muestra el post de Facebook que se difundió en la página de Makenzie:




So here's the deal. Our service tonight sucked. Took 20 minutes to get water, 40 minutes for an appetizer and over an…

Posted by Makenzie Schultz on sábado, 27 de septiembre de 2014

En el post se lee:

Así que aquí está la cuenta. Nuestro camarero esta noche fue “absorbido”. Tardó 20 minutos para traernos agua, 40 minutos para traernos un aperitivo y más de una hora para nuestro plato principal. La gente alrededor de nosotros se estaban burlando del restaurante y de lo malo que era el servicio. Sí, fue bastante terrible. Sin embargo, era muy obvio que la cuestión era que andaban cortos de personal, no era problema del camarero. Estuvo corriendo como un loco y nunca actuó molesto en ninguna mesa. En un momento dado nos contó que tenía que atender a 12 mesas, además de la barra. ¡Más que cualquier persona puede manejar! Mientras estaba sentada allí y lo veía correr y se disculpaba por la espera, le dije a Steven… Wow, así solíamos estar nosotros. Sirviendo mesas. No lo echo de menos en absoluto y nunca me ha gustaba ese trabajo. Lo hice por aprender. Steven y yo estuvimos de acuerdo en que nos sentíamos bien por haber dejado esa propina a un camarero que estaría ganando lo mínimo debido a la lentitud del servicio. Lo pensabamos antes de hacerlo y no estoy publicando esto para que me den una palmada en la espalda. Sólo estoy compartiendo esto como un recordatorio para pensar en toda la situación antes de juzgar. Y siempre, siempre, siempre recordar de dónde se viene.




Fuente: Wimp

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